lunes, 29 de abril de 2013

Hacemos un huerto en el cole!


Qué suerte tenemos con el Espacio Educativo La Oropéndola, ¡¡estamos en pleno campo!!, tenemos tierra, aire, sol y agua, así es que ¡¡podemos hacer un huerto con sólo conseguir las semillas y plantones!!!

Hemos preparado en la parte de atrás un pequeño bancal elevado que nos va a servir como huerto, así es que la tierra ya está contenta porque la hemos enriquecido con estiércol de caballo bien curadito. 

Al poco tiempo, ya tenemos los plantones. Como es un huerto de verano, lo mejor es ir a comprar las plantitas ya algo crecidas para poder verlas crecer rápidamente en la tierra y que nos den los deseados frutos: tomates, berenjenas, calabacines, lechugas, calabazas, perejil ......




Organizamos nuestras matitas en el espacio del bancal, para que crezcan sin agobio y respetándose entre ellas. Tenemos carteles para identificar cada planta ¡¡al principio cuesta reconocerlas!










Todos queremos participar y meter nuestras manos en la tierra ¡esto es muy divertido!

Hacemos primero un hueco en la tierra, la mullimos alrededor, y enterramos cada cepellón en su hueco.

Para algunos lo mas atractivo es coger la pequeña azada y hacer huecos en la tierra, para otros sacar la planta de la maceta y enterrarla, y para otros regar y regar todo lo que hemos plantado.














Al final, con todos los cuidados que hemos regalado a la creación de nuestro huerto, las plantas y la tierra están contentas, y gracias al agua que les damos de beber y al maravilloso sol que luce en el cielo, estamos seguros de que el huerto va a darnos muchas alegrías cuando empiece a dar frutos.




domingo, 21 de abril de 2013

Proyecto seleccionado!!!: RECUPERACIÓN DE LOS MATERIALES FROEBEL

Estamos de suerte!!

El Centro de Estudios sobre la Memoria Educativa (CEME) de la Universidad de Murcia, junto a la Sociedad Española para el Estudio del Patrimonio Histórico  (SEPHE) han seleccionado recientemente al Espacio Educativo La Oropéndola para la concesión de una subvención que nos permitirá la realización del "Proyecto de recuperación de los materiales Froebel"


"La mejor educación es la que exterioriza las aptitudes innatas, la que saca afuera las potencias en germen en el espíritu infantil".  Froebel





El objetivo de este proyecto es la recuperación de los materiales de Froebel en el ámbito actual de una escuela libre, por un lado replicando los materiales de Froebel y, por otro en una segunda fase, poner en marcha su utilización en nuestro entorno educativo libre, en base a los fines para los que fueron diseñados por el pedagogo alemán.

Para el desarrollo de este proyecto llevaremos a cabo las siguientes actuaciones, entre las que se pueden citar la construcción de los materiales que se llevará a cabo de forma artesanal, respetando en todo momento las características que de los mismos han llegado hasta nosotros a través de diferentes documentos. Está prevista la construcción de dos colecciones completas de manera simultánea, de las que una de ellas estará destinada al Espacio Educativo La Oropéndola y otra al CEME.




Elaboraremos una Guía de uso de los materiales, informaremos y formaremos a los miembros del Espacio Educativo La Oropéndola que estén interesados en ello, y difundiremos las conclusiones que obtengamos en la realización del proyecto.

El interés del proyecto para la Sociedad española para la recuperación del patrimonio histórico educativo (SEPHE) viene dado por la puesta en valor de un material diseñado a mediados del siglo XIX y que representó, en la figura de Froebel y de su mentor Pestalozzi, toda una revolución pedagógica y filosófica: la Escuela Nueva. 




Estos materiales pueden ser en la actualidad utilizados en entornos educativos de escuelas libres donde las prescripciones y la enseñanza academicista han sido sustituidas por una educación fundamenta en la atención psicológica y emocional: una educación integral, basada en el juego, en la participación y en la experimentación como motor del conocimiento; es decir, hablamos de una escuela basada en los principios pedagógicos no directivos ni coercitivo, de la que Froebel hablaba hace un siglo. 

Este proyecto recupera, actualiza y revaloriza los principios pedagógicos de la Escuela Nueva del siglo XIX, que es en definitiva el origen de la pedagogía activa y de la actual proliferación de escuelas libres como es el Espacio Educativo La Oropéndola.






lunes, 15 de abril de 2013

AMPLIACIÓN DEL PLAZO DE PRE-INSCRIPCIÓN!!!


Amigos y simpatizantes del EE La Oropéndola, se amplía el plazo de preinscripción de niñ@s en el espacio educativo hasta el día 23 de abril de 2013.

Ánimo a tod@s, que estáis a tiempo de inscribir a vuestras criaturas en el maravilloso espacio que tenemos!!!!






lunes, 11 de marzo de 2013

Pensamientos sobre la libertad y los límites

Libertad y límites, he ahí la cuestión, la gran cuestión que aparece en tu vida en determinado momento; y este momento no tiene por qué ser exclusivamente cuando te preocupas de la educación de terceras personas, sino simplemente cuando quieres ser persona. 



Mi madre siempre decía: "tu libertad acaba cuando empieza la de otro" .... pero claro, esto no es tan fácil de trasladar a la cotidianidad. hay que reconocer qué es tuyo y qué es del otro/otros. La experiencia personal me ha hecho creer que un factor importante en esta ecuación, y que nos hace reconocer cuándo termina nuestra libertad y dónde empieza el límite, es el respeto. Sigue sin ser fácil. 

Aunque, desde luego, un paso importante es tomar conciencia. Nos equivocaremos, pero al menor tendremos conciencia de ello y podremos solucionarlo. 

A continuación, un texto entresacado del libro de Rebeca Wild, que trata en exclusiva sobre el significado de estas dos palabras que nos sirven para relacionarnos con la vida.

"....... La mayor tentación es anticiparnos a sus propias percepciones, arrebatarles por adelantado sus decisiones y reflexiones, aunque sea con la mejor intención de ahorrarles esfuerzo y frustración. Esta tendencia nos proporciona numerosas oportunidades de poner freno a nuestro brío. Para ello, la mejor ayuda para mí es siempre imaginarme el proceso de desarrollo neurológico en el cual, despacio y con cautela, pero con seguridad, las percepciones, los juicios y las decisiones tienen que ser enlazados antes de que se produzca un acto propio. Y para que se dé este proceso desde dentro, debe haber el menor acoso posible desde fuera.

Rara vez los adultos toman conciencia de las maneras tan diversas en que se produce este intervenir con antelación, por ejemplo, cuando de forma casi automática le ponemos un jersey al niñ@ aunque esté intentando ponérselo él mismo, o le ponemos en la mano un objeto hacia el que está comenzando a estirarse.  Nos estamos anticipando a su desarrollo cuando le estamos sentando, le estamos poniendo de pie, le estamos subiendo a una escalera o a un columpio, y de esta forma le estamos quitando no sólo la posibilidad de iniciativa y de decisión de superar obstáculos, sino también la alegría de descubrir sus propias posibilidades.

El intervenir precipitadamente  con palabras es una práctica todavía más frecuente en el adulto: “mira aquí”, “mira allá”, “escúchame”,  “ten cuidado”, “piensa un poco”, “seguro que puedes entenderlo”. Una larga letanía con la que se dirigen los sentidos y la interpretación de los niñ@s antes de que lleguen a orientarse bien en una situación  y puedan relacionarla con sus necesidades  interiores.  Pero no sólo se anticipan los actos y las palabras, también la mímica, el tono de voz y toda nuestra actitud, incluido el estado de ánimo que irradiamos a nuestro alrededor y con el que consciente o inconscientemente influimos en otras personas. Por tanto, si pensamos en serio en no actuar de modo directivo con nuestro prójimo, es inevitable que nos sigamos sorprendiendo, una y otra vez, en algún tipo de directividad y que, una y otra vez, tengamos que intentar la próxima vez estar presentes de otra forma. Podemos medir nuestro progreso cuando nos detenemos con mayor frecuencia en medio de un movimiento o de una observación, quizás retrocediendo una mano o tragándonos alguna palabra. Los niños también se darán cuenta de que nos estamos poniendo límites a nosotros mismos y nos lo agradecerán de diferentes maneras. ....."


Rebeca Wild, 2006. En  “Libertad y límites”, Editorial Herder.




jueves, 28 de febrero de 2013

La puerta de La Oropéndola

En esta escuela hay que ir haciéndolo todo. Los principios son duros a veces, y hay que echarle imaginación, y capacidad de respuesta a las exigencias del entorno.

Así es que, en cuanto empezamos a ver que había en La Oropéndola ciertos "aventureros", que sin decir nada, cogían el camino y se iban solos de excursión, decidimos poner "puertas al campo"

Y ahí estuvieron aguerridos oropendoleros, soldador en ristre, cerrando el paso. Gracias!










Lo que hay detrás de la careta!





martes, 26 de febrero de 2013

La calle es peligrosa porque no hay niños






Francesco Tonucci: "La calle es peligrosa porque no hay niños"

Este psicopedagogo italiano ha participado en las jornadas Factor Universitario de la Hispalense, y en su trabajo tienen un empeño común: un nuevo modelo educacional y vital donde el niño tome verdaderamente parte.
"Dicen que separar los géneros es más eficiente en la educación de los niños ¿Por qué? ¿Porque consiguen mejores resultados en la escuela? No me interesa. El éxito escolar no tiene ninguna relación con el éxito en la vida".
"La escuela, para ser escuela, debe ser pública, de iguales y abierta a la diversidad. Debe ser un lugar donde se aprenda a vivir.

Si quieres leer toda la entrevista:






lunes, 25 de febrero de 2013

APRENDER A DECIR NO


“Pensar y actuar por uno mismo es el núcleo de la cultura europea, y eso exige enfrentarse al poder”

“…… Así como se enseña a obedecer, también hay que hacerlo a llevar la contraria. Decir no por propio convencimiento no es una virtud con la que nacemos, sino, después de millones de años en que no se diferenciaba la opinión del individuo de la del grupo, un logro tardío de nuestra cultura. Inculcar a los niños que no se replica a los padres, a los maestros, a las personas mayores es lo propio de la sociedad estamental premoderna; en nuestra cultura moderna europea, al contrario, no solo hay que responder a todas las preguntas sin frenar la curiosidad infantil, sino formarlos de tal forma que la capacidad de disentir crezca con los años. Educar consiste en formar personas preguntonas y respondonas, libres del temor autoritario de que para no tener líos, más vale callar.
Nos decimos europeos, pero en educación, en otros campos sí, todavía no nos hemos instalado en la modernidad. Nuestro sistema educativo sigue basado en que los educandos acepten todo lo que diga el maestro, sin derecho a replicar y, por tanto, sin el menor interés en preguntar. Siempre me ha admirado la paciencia con que en la escuela, los institutos y las universidades los alumnos aguantan el monólogo del profesor, insulso o brillante, qué más da. Aprender a obedecer sin preguntar configura el meollo de una sociedad estamental en la que domina la nobleza latifundista, al amparo de una Iglesia también latifundista.
La crisis ha puesto en evidencia lo que muchos llevamos repitiendo durante decenios, que mientras no cambie de raíz la educación, pasando de la obediencia pasiva que obliga a aprender lo que nos echen a una que se base en preguntar por aquello que de verdad importe al alumno, nuestro desarrollo cultural, social y económico seguirá levantado sobre pies de barro. A estas alturas no vale ya sacarse pretextos para ocultar el hecho de que nuestro sistema educativo es el principal responsable de la cifra inaudita de paro juvenil.
Junto con la democracia, la España nacional destruyó en 1936 la Institución Libre de Enseñanza, la única asociación que desde el liberalismo decimonónico había surgido para modernizar la educación, con el objetivo de integrarnos culturalmente en Europa. En 1982 volvimos a perder tal vez la última oportunidad de un cambio educativo en dirección a Europa…….
…… Con la crisis, los españoles empezamos a ser conscientes de que los que nos separa de Europa es, en primer lugar, un desfase cultural. Claro que por doquier quedan restos de la cultura premoderna tradicional, pero en España son demasiado y sumamente importantes. En la educación es dónde el desfase es más visible, tanto más escandaloso según se ascienda de la enseñanza primaria a la universitaria.
Muchos son los que desde hace tiempo han caído en la cuenta de que el problema central de España es la educación, pero también en que es el más difícil de abordar por las muchas implicaciones, familiares, sociales, ideológicas y políticas, que conlleva. Me temo que seguiremos con la noria legislativa, dictando normas y más normas, siempre provisionales, sin enfrentarnos al verdadero problema de por fin educar a decir no.”

Ignacio Sotelo. El País. Martes 12 de febrero.